| Usted está en : Portada : El Mundo | Jueves 19 de octubre de 2006 |
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| Unas 250 personas visitan semanalmente el recinto capitalino, en el marco de un plan de renovación urbana y cultural de la comuna de Recoleta. |
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SANTIAGO.- En los estrechos callejones del Cementerio General de Santiago retumban en la noche decenas de pasos. Algunos gatos huyen asustados y sucias lápidas de mármol relucen bajo la linterna de un misterioso anciano que, apoyado sobre su báculo, saluda a la audiencia: "Bienvenidos... al cementerio''. El extraño anfitrión se ubica delante del nutrido grupo que llegó, como sucede tres noches a la semana, a participar de las visitas nocturnas que organiza desde hace seis meses la extensa y centenaria necrópolis, ubicada en la comuna de Recoleta, en el norte de Santiago. Tras la bienvenida y la elevación de una plegaria para pedir que las ánimas protejan a los intrusos, el monje "Dominique Mortum'' inicia el recorrido a paso lento, envuelto en su oscura capucha.
caminata por las tumbas
La luna llena de una primaveral noche de octubre cae sobre los cipreses y su luz baña las estatuas, mosaicos y esculturas que adornan las tumbas del Cementerio. Al comenzar la caminata, el grupo luce sonriente, distendido y tranquilo, iluminado además por las velas encendidas que cada uno lleva consigo. En las tumbas del cementerio reposan los restos de unos 2,5 millones de difuntos. La ronda nocturna, por la que hay que pagar poco menos de 4 dólares y que semanalmente congrega a unos 250 visitantes, está enmarcada en el proyecto municipal de renovación urbana y cultural "Recoleta ponte bella''. "Somos valientes, no tenemos miedo'', asegura a coro un grupo de jóvenes estudiantes chinos que residen en Santiago. "Me apasiona mostrar la riqueza artística, cultural y arquitectónica del Cementerio'', comentó el actor Cristián Niedbalski, que personifica al monje "Dominique Mortum''. |
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