Industria automotriz se agita con aranceles de Trump y Lula dice: 'No es el sheriff del mundo'
GUERRA COMERCIAL. Canadá tomará represalias por impuesto de 25%, México busca el diálogo con gigantes del sector para presionar a Washington, mientras Europa teme un duro golpe a su economía.
Un nuevo frente de tensión comercial se abrió este miércoles luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la imposición de aranceles del 25% a todos los automóviles y repuestos fabricados fuera de su país. La medida, que entrará en vigor el próximo 3 de abril, ha generado una ola de preocupación y críticas a nivel global.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reaccionó al anuncio revelando planes para reunirse con los directivos de gigantes automotrices como Ford, General Motors, Stellantis, Nissan y Hyundai. El objetivo principal es que estas empresas, con fuertes lazos en Estados Unidos, "ayuden a negociar" con la administración Trump.
El asunto es de alta preocupación en México, pues el sector automotriz es la mayor industria del país, representando casi un 4% del PIB nacional y un 20,5% del PIB manufacturero. México exporta cerca de 3 millones de vehículos anuales a Estados Unidos, proveyendo el 40% de repuestos y partes utilizadas en ese mercado. El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, viajó a Washington buscando un "trato preferente".
EUROPA y Ferrari
La reacción en Europa no se hizo esperar. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) manifestó su "profunda" preocupación, advirtiendo que los aranceles perjudicarán tanto a los fabricantes globales como a la propia industria estadounidense. Sigrid de Vries, directora general de ACEA, señaló que la extensión de los aranceles es "muy disruptiva" y que las empresas deberán analizar diversas opciones, desde fabricar más en EE.UU. hasta reducir importaciones o producción en la UE, con el consiguiente impacto en empleos e ingresos.
El impacto del anuncio se sintió en las bolsas europeas, con una fuerte caída en las acciones de fabricantes de automóviles y proveedores de componentes. En la apertura, Porsche, Mercedes, BMW y Stellantis registraron importantes descensos, reflejando la inquietud del mercado ante las medidas proteccionistas de Trump, quien las justificó como una forma de "cobrar a los países por hacer negocios en nuestro país y tomar nuestros trabajos, tomar nuestra riqueza".
La medida se suma a aranceles ya existentes, elevando la carga impositiva para los autos importados a 27,5%. Y los vehículos eléctricos chinos, que ya enfrentaban un arancel del 100%, ahora deberán pagar 125%.
La compañía Ferrari, por ejemplo, prevé un aumento del precio en sus autos de lujo de hasta un máximo del 10% en EE.UU. a partir del próximo mes.
La industria automotriz estadounidense también expresó su inquietud, pidiendo que los aranceles se implementen de forma que no afecten los precios para los consumidores y se proteja la competitividad del sector.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó la decisión, aunque dejó abierta la puerta a la negociación. Sin embargo, Trump advirtió a la UE y Canadá con "aranceles a gran escala, mayores de los ya planeados" si responden a la guerra comercial lanzada por Washington de manera que perjudique a EE.UU.
A su vez, el primer ministro británico, Keir Starmer, consideró "muy preocupantes" los aranceles, pero insistió en que el Reino Unido intentará obtener concesiones. "Como saben, estamos en intensas conversaciones con Estados Unidos para llegar a acuerdos económicos en varios frentes, lo que incluiría la mitigación de los aranceles", declaró. "Y seguiremos así, porque creo que, en lugar de lanzarnos a una guerra comercial, es mejor ser pragmáticos y llegar a un acuerdo sobre cómo avanzar en este asunto", agregó.
China, otro gran fabricante de autos, se mostró dispuesta a trabajar con la UE para "fortalecer el diálogo y el intercambio" entre ambas partes y "resistir el unilateralismo y el proteccionismo", aseguró el viceprimer ministro He Lifeng en un encuentro con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic.
Canadá y brasil
Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, afirmó ayer que Canadá "luchará" contra los aranceles impuestos por Trump contra el sector del automóvil y que adoptará represalias comerciales que tendrán un "máximo impacto" en EE.UU.
Finalmente, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó la política arancelaria de Trump y mencionó en concreto la opción de "subir las tasas sobre los productos estadounidenses" importados por Brasil, lo que definió como "poner en práctica la ley de reciprocidad".
"Estoy muy preocupado por la política del Gobierno estadounidense por esos aranceles a todos los productos y de todos los países", añadió. "Estoy preocupado porque el libre comercio es el perjudicado, porque el multilateralismo está siendo derrotado, y estoy preocupado porque el presidente estadounidense no es el sheriff del mundo, es solo el presidente de los Estados Unidos", subrayó.