"Nuestros cerebros prefieren una respuesta equivocada antes que no saber"
El biólogo, escritor y divulgador científico dará una conferencia sobre teorías de conspiración y otra sobre meteoritos junto a la geóloga Millarca Valenzuela.
Es uno de los divulgadores científicos más influyentes de Chile. Biólogo de profesión, Gabriel León ha acercado la ciencia al público a través de varios libros, entre ellos La ciencia pop (2017), La ciencia pop 2 (2018) y La ciencia oscura (2020).
Este año, se suma a la duodécima edición de Puerto de Ideas, presentada por Escondida BHP, que contará con más de 100 actividades gratuitas entre el 24 y el 27 de abril, con charlas, conferencias y espectáculos para explorar el conocimiento científico.
"Estos festivales son fundamentales para acercar a la ciencia y la ciudadanía en un formato muy bien pensado y con una agenda amplia y diversa", dice Gabriel León sobre su participación en Puerto de Ideas, agregando que: "Mi experiencia en mis anteriores participaciones ha sido fantástica y siempre se han generado espacios de conversación muy entretenidos".
En esta ocasión, el divulgador científico participará en dos actividades abiertas para todo público. Junto a la geóloga Millarca Valenzuela, explorará cómo el estudio de meteoritos ha permitido entender el origen de la vida y la historia del sistema solar, además de abordar el impacto de un posible meteoroide en la Tierra.
En otra charla en solitario, analizará el atractivo de las teorías de conspiración y cómo nuestro cerebro nos lleva a creer en patrones que no existen, desmontando algunas de las más populares con ciencia y humor. Ambas actividades se realizarán en el Sitio Cero Puerto Antofagasta, de forma gratuita, con previo retiro de entradas en ticketplus.cl.
Uno de los temas que abordará en Puerto de Ideas son las teorías de conspiración. Desde la ciencia, ¿por qué algunas personas son más propensas a creer en ellas?
- Hoy existen varias iniciativas que están estudiando este fenómeno, principalmente desde la perspectiva de la psicología social y cognitiva. Una de las cosas interesantes al respecto es que este fenómeno probablemente emerge a partir de la desconfianza natural que sentimos al explorar el mundo.
Por otro lado, desde el punto de vista cognitivo, nos cuesta aceptar que ciertos eventos no estén relacionados y tendemos a encontrar patrones y asociaciones que no existen en la práctica. Aparentemente, este es un mecanismo que tenemos para lidiar con la incertidumbre: nuestros cerebros prefieren tener una respuesta, aunque sea equivocada, antes que sencillamente no saber.
¿La proliferación de teorías conspirativas representa un riesgo para la ciencia?
- La proliferación de este tipo de teorías pone en peligro no solo al conocimiento, sino que también a la sana convivencia y la democracia, como ha quedado demostrado en algunos eventos recientes.
Muchos expertos en esta área creen que es muy relevante crecer en entornos que sean más diversos, aceptando nuestra tendencia a equivocarnos y aprender a lidiar con la incertidumbre, entendiendo que en ciertos contextos nunca tendremos todas las respuestas. Parte importante de estas actitudes emergen durante el proceso formativo y, por lo tanto, resaltan el rol que tienen las escuelas y los colegios a la hora de desarrollar habilidades vinculadas con el pensamiento crítico.
Esto es particularmente importante en una época en la que aparentemente perdimos la capacidad de distinguir entre lo que es cierto y lo que nos hace sentir bien.
¿Tienes alguna teoría de conspiración favorita?
- Una de mis favoritas es una teoría de conspiración que fue diseñada intencionalmente para demostrar lo absurdas que eran, pero que se salió de control. Esa teoría dice que las aves en realidad no existen y que son dispositivos creados por la CIA para espiar a las personas. Lo que comenzó como una humorada terminó convirtiéndose en una teoría de conspiración en la que muchas personas creen y se convirtió en un experimento social fascinante.