La crisis de las listas de espera
El impacto de esta concesión con S. XXI en el cumplimiento de las condiciones para el funcionamiento del hospital ha generado dificultades y dudas. Si bien se requieren más profesionales y mejores instalaciones, la eficiencia en la gestión también debe revisarse. "La "casa común" exige responsabilidades según la relevancia en la economía de aquellas potencias que poseen los grandes capitales".
El último informe del Ministerio de Salud sobre las listas de espera No GES y las Garantías de Oportunidad GES retrasadas ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad inaceptable: en 2023, más de mil personas fallecieron esperando atención médica. Esta cifra no solo es alarmante, sino que también revela la incapacidad estructural del sistema para garantizar un derecho tan fundamental como el acceso oportuno a la salud.
Desde el Servicio de Salud Antofagasta, su director, Francisco Grisolía, ha enfatizado los esfuerzos realizados para reducir los tiempos de espera y mejorar la pesquisa de patologías, especialmente oncológicas. Sin embargo, los avances parecen insuficientes frente a un problema que, como bien señala el presidente subrogante de la Fenpruss, Marcelo Valderrama, es "complejo y multifactorial". La falta de médicos especialistas, pabellones, personal de apoyo y el aumento sostenido de la demanda son solo algunas de las aristas de un dilema que no encuentra solución definitiva.
Uno de los puntos críticos en la Región de Antofagasta es la gestión del Hospital Regional y su concesionaria, Siglo XXI. El impacto de esta concesión en el cumplimiento de las condiciones para el correcto funcionamiento del hospital ha generado múltiples dificultades. Suspensiones de pabellones, procedimientos e incluso hospitalizaciones han sido parte del día a día, con efectos directos en la atención de los pacientes.
La realidad es que, año tras año, las listas de espera siguen cobrando vidas. Es imperativo que las autoridades adopten medidas concretas y sostenibles para garantizar que ningún paciente fallezca esperando una atención que nunca llega. El acceso a la salud no puede seguir dependiendo de la suerte o de la capacidad de un sistema que, hasta ahora, no ha dado respuestas a la altura de la crisis.